
Escenario vacío, una luz alumbrando un errado centro en el que un nene llora. Lleva zapatos marrones y un enterito de Jean, además tiene una gorra en su mano izquierda y con la derecha oculta su rostro. Aparece un hombre que narrara las escenas, trae un podio.
Hombre del podio: … llora de manera desgarradora. Oh, como llora este niño, Diego ha perdido sus esperanzas aunque el verdadero motivo de su angustia es la perdida de confianza.
El niño sigue llorando.
Hombre del podio: ¿Qué te pasa Diego? ¿Es que no estás listo para crecer? ¿Para volverte un hombre? ¿Acaso sos cobarde niño maldito? ¿Por qué no contestás Diego?
Hugito: es que yo no soy Diego.
Hombre del podio: ah… perdón, vos eras…?
Hugito: Hugito.
Hombre del podio: ¿y qué pasa Hugito?
Hugito: es que me dí cuenta de que todos vamos a morir…
Hombre del podio: ahhhh, tan chico y tan inteligente, me haces acordar a mi infancia. Yo era tan rápido, tan lucido. Recuerdo que me gustaba pensar en la vida y la existencia, estaba destinado a ser un gran pensador pero mi madre enfermó y se la llevaron a otro país. Mi padre se disfrazó de mi madre e hizo muy bien el trabajo, entonces yo me volví mi padre y no tuve tiempo de dedicarme a la razón….
Hugito (interrumpe): Me chupa un huevo.
Hugito se va corriendo y deja la gorra tirada. El Hombre del podio se queda lastimado, se pone en la misma posición del nene (inclusive agarra la gorra con la izquierda y se cubre el rostro con la derecha) y empieza a llorar. Se apaga la luz.
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